martes, 22 de noviembre de 2011

ESGLESIA DE SANT MATEU D´EUBARCA


IGLESIA DE SANT MATEU D´AUBARCA

Tal y como mandan los cánones de la estética rural ibicenca en cuanto a iglesias se refiere, esta de Sant Mateu los cumple a rajatabla. Blanca encalada, aunque al ser construida en el siglo XVIII su uso fue sólo religioso y no defensivo como las de Sant Antoni, Sant Miquel, Santa Eularia i Sant Jordi que fueron construídas mucho antes y su uso fue de uso defensivo. Una muestra de sus cuidadas paredes blancas es la imagen de arriba, en la que además se puede ver que es una de las pocas iglesias que ha sabido mantener su tradicional púlpito (ya desaparecido en muchas otras), y en las que hoy día está totalmente en desuso.
En el altar (un altar relativamente nuevo), está en el centro la imagen del patrón de la localidad que se celebra cada 21 de septiembre. A sus lados una imagen de María y la de San Miguel que la acompañan en ese altar con toque azul y dorado. El original se destrozó y seguramente quemó en la guerra civil de 1936 como muchos otros en la isla.

En la parte trasera de la iglesia y contrastando con el blanco impoluto de este pequeño templo está una pequeña vidriera colorista de San Mateo, que fue según la tradición evangelista y apostol y antes de apostol recaudador de impuestos, tarea que poco tiene que ver con las dos anteriores. Su iconografía está representada por la figura de un hombre alado.

En su exterior de nuevo comprobamos la importancia de las paredes encaladas, que contrastan con sus cruces negras, las del vía crucis y las del calvario (conjunto de tres cruces juntas que existe en todas las iglesias rurales de Ibiza y que generalmente corresponden a tres estaciones de las catorce del viernes crucis) que están situadas en el porche de la iglesia. Este porche pertenece ya al siglo XIX, y era de vital importancia para resguardarse en ella antes y después de los oficios religiosos en días de climatología adversa, y a la vez era un importante punto de encuentro e intercambio de opiniones para esta población ya que las casas del valle distan bastante distancia unas de otras. Esta iglesia es un pequeño templo que no por su importancia pero sí por sencillez y belleza vale la pena detenerse unos instantes y disfrutar de esas paredes encaladas que un día le dieron a la isla el sobrenombre de isla blanca, además de estar situada en un lugar rodeado de pinos, vides, algarrobos y una extensa zona de cultivos típicos de la isla y poseedora de una gran belleza natural. Sin olvidar la fiesta del vino que se celebra ahora pronto durante el mes de diciembre y es que el pequeño pueblo de Sant Mateu es uno de los mayores productores tanto de vid como de vino de la isla.